Ya no hay por dónde cogerla, por suerte o por desgracia la televisión se ha convertido para mí en un aparato más de la casa, insulso, aburrido y hasta despreciable, que no ofrece otra cosa que un servicio a la hora de poner una película de DVD ó algún juego de consola para divertirse un rato.Lo único que saben poner las cadenas de hoy en día son programas de corazón, programas de corazón y programas de más corazón. Cuando no es eso, son concursos y «reality shows» que ya se me hacen también demasiado repetitivos. El primer Gran Hermano tuvo su gracia, todos los demás son más de lo mismo. Se habló de experimento sociológico al principio pero después también todo pierde su «tirón» y ahora lo que hacen es jugar con los sentimientos de las personas, o al menos así lo veo yo.
En definitiva, que no hay nada que ver. Yo ahora enciendo el televisor para ver las noticias y poco más. Estoy hasta las orejas de las pantojas, de los cachulis y de las marbellas. Se echa de menos algún buen programa divulgativo, científico o documental que nos haga pensar más que los susodichos programas de siempre que ya cansan. Pero claro, un programa de ciencias no vende, parece que en este pais sólo interesa el marujeo, por lo tanto, hay una minoría que se fastidia y que sólo tiene derecho al pataleo.
Cada vez me convence más la frase que dice: «Cualquier tiempo pasado fue mejor» y a los hechos me remito. Y eso que no he hablado de la cantidad de anuncios y programitas de los malditos tonos y politonos y de los interminables minutos musicales que lo único que hacen es hacer perder los nervios a cualquiera...
¿Me estaré haciendo mayor?





0 comentarios:
Publicar un comentario